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‘Aún estoy aquí’ desata una nueva lucha por la justicia en Brasil
Durante décadas, nadie rindió cuentas por los asesinatos y las desapariciones forzadas a manos de la junta militar. La película protagonizada por Fernanda Torres podría estar cambiando la situación.
Aún estoy aquí, la película nominada al Oscar a la mejor película sobre el asesinato de un diputado brasileño a manos de la dictadura militar del país, concluye con una sola frase que asesta un duro golpe a la realidad histórica: los cinco soldados acusados del asesinato nunca fueron castigados debido a las leyes que les concedieron la amnistía.
Ahora la película podría ayudar a cambiar esa situación.
Este mes, el Supremo Tribunal Federal de Brasil decidió por unanimidad revisar si debía revocar la amnistía de los oficiales del ejército acusados de asesinar al diputado Rubens Paiva y a otras dos personas. Esta decisión se produjo después de que en diciembre un juez recomendara retirar la amnistía en otro caso de la época de la dictadura. En su fallo, el juez citó explícitamente Aún estoy aquí.
El repentino y extraordinario ajuste de cuentas judicial que ha provocado la película podría tener amplias implicaciones jurídicas: ¿seguirá amparando la ley de amnistía brasileña, como lo ha hecho durante casi medio siglo, a quienes cometieron atrocidades durante la dictadura?
El hecho de que la cuestión se plantee ahora demuestra que Aún estoy aquí —además de su notable éxito comercial y de crítica— ha tenido también una gran repercusión política en Brasil.
La película ha reavivado el debate nacional sobre el legado de la brutal dictadura militar que gobernó Brasil de 1964 a 1985. Ha desencadenado nuevas protestas en apoyo de las víctimas, incluso frente a la casa de uno de los dos oficiales acusados de matar a Paiva en 1971 que aún siguen vivos.




