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Unos narvales son filmados jugando a cazar con sus colmillos
Estos cetáceos, que normalmente son difíciles de estudiar, sorprendieron a un grupo de investigadores en el Alto Ártico canadiense al exhibir una serie de comportamientos inesperados y aparentemente lúdicos.
Para tratarse de un animal con un apéndice de marfil de la mitad de la longitud de su cuerpo que sobresale de la parte superior de su cabeza, el narval se mueve en el agua con una gracia sorprendente.
“Es casi hipnotizante”, dijo Greg O’Corry-Crowe, profesor de investigación de la Universidad Atlántica de Florida, quien estudia a los mamíferos marinos. “La precisión con la que blandían sus colmillos no era como la de un sable. Era como un instrumento quirúrgico, o el arco de un violín”.
En una investigación publicada el mes pasado en la revista Frontiers in Marine Science, O’Corry-Crowe y sus colegas argumentan que los narvales hacen más que solo alardear con sus colmillos; los apéndices tienen una serie de usos demostrados que ayudan a estos animales a sobrevivir en el océano.
El colmillo del narval inspiró los mitos del unicornio. Se sabe que solo los tienen los machos, con raras excepciones, y que las hembras de narval buscan una pareja que tenga un colmillo grande. No obstante, el estudio de estos animales ha sido complicado.
“Son cetáceos extremadamente tímidos y escurridizos”, dijo Kristin Laidre, profesora de ecología animal aplicada de la Universidad de Washington, quien no participó en el estudio. “Es muy difícil acercarse a ellos. Son muy asustadizos”. Añadió que los narvales solían pasar el tiempo lejos de la costa y buceando en las profundidades del agua, y que investigar en el Ártico era logísticamente complejo, lo que los convertía en una especie difícil de observar en libertad.




