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Tras la caída de Bashar al Asad, los sirios buscan a sus seres queridos en una cárcel
A su hermano lo sacaron de su coche en un control militar hace casi una década y a su cuñado la policía lo arrastró por la fuerza desde su casa. Dos de sus primos fueron detenidos cerca del aeropuerto de Damasco, la capital siria. La mujer dijo que …
A su hermano lo sacaron de su coche en un control militar hace casi una década y a su cuñado la policía lo arrastró por la fuerza desde su casa. Dos de sus primos fueron detenidos cerca del aeropuerto de Damasco, la capital siria. La mujer dijo que no había vuelto a saber nada de ninguno de ellos.
Así que, tras la caída del presidente Bashar al Asad el domingo, Ghusun Juma, de 35 años, inició una búsqueda de respuestas que la llevó a una prisión subterránea en uno de los centros de detención más tristemente célebres de Siria, un monótono conjunto de edificios en el sureste de Damasco.
“Busco si hay algo que perteneciera a mi hermano, su documento de identidad o algo con su nombre”, dijo, guiándose por un bloque de celdas oscuro y húmedo con la linterna de un teléfono móvil. “Llevo buscando desde el primer día, pero no he encontrado nada en ninguna parte”.
La destitución de Al Asad, y el abandono de sus bases por parte de sus soldados mientras los rebeldes asaltaban Damasco, ha dejado al descubierto las cajas negras de uno de los regímenes más represivos del mundo árabe. Mientras algunos sirios han deambulado por su lujoso palacio, muchos más han peinado la vasta red de centros de detención cuya represión contribuyó a mantenerlo en el poder.
Un número incalculable de sirios desaparecieron en las fauces de ese aparato de seguridad a lo largo de las décadas. Cuando los rebeldes irrumpieron en las cárceles y liberaron a los presos en las últimas semanas, muchos sirios esperaban que sus familiares desaparecidos regresaran pronto a casa.




