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Sheinbaum y Trudeau usaron estrategias distintas para lograr la prórroga de los aranceles
Los líderes de Canadá y México negociaron con el presidente de Estados Unidos de maneras diferentes. Al final, ambos obtuvieron un resultado que pudieron presentar como un éxito en sus países.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, optó amenazar con represalias inmediatas y pronunciar un emotivo discurso nocturno que produjo un acuerdo en suspenso.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, optó por las recompensas en lugar de por las amenazas, y por conversaciones tras bambalinas que llevaron a un acuerdo inicial.
Al final, cuando todo estuvo dicho y hecho el lunes, horas antes de lo que habría sido el inicio de una guerra comercial en Norteamérica, ambos líderes habían negociado que el presidente Donald Trump aplazara su amenaza de imponer aranceles a los dos principales socios comerciales de Estados Unidos.
Y ambos tuvieron que ofrecer relativamente poco a cambio.
Las distintas estrategias que tomaron Trudeau y Sheinbaum para llegar al mismo resultado —una suspensión de 30 días de los aranceles estadounidenses a cambio de reforzar sus fronteras para frenar el flujo de drogas y migrantes no autorizados a Estados Unidos— hablan de dos estilos de liderazgo diferentes, y de dos países relacionados de forma distinta con Estados Unidos.
Desde noviembre, Trudeau había estado preparando el terreno para negociaciones y represalias. Tres días después de que Trump hiciera su amenaza arancelaria por primera vez, el 25 de noviembre, el primer ministro canadiense subió a un avión rumbo a Mar-a-Lago para hablar con él sobre cómo evitar lo que equivaldría a una guerra comercial fraternal que perjudicaría profundamente a la economía canadiense.




