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¿Qué tiene de chistoso un dictador? Unos comediantes venezolanos en el exilio buscan la respuesta
Estefanía León, una joven humorista venezolana, se preguntó una vez cómo podía seguir haciendo chistes en medio de tanta tragedia. Era 2017 y ella vivía en Caracas, la capital de Venezuela, en el peor momento de la crisis económica de su país. Las …
Estefanía León, una joven humorista venezolana, se preguntó una vez cómo podía seguir haciendo chistes en medio de tanta tragedia.
Era 2017 y ella vivía en Caracas, la capital de Venezuela, en el peor momento de la crisis económica de su país. Las protestas convulsionaban el país, mientras la escasez de alimentos dejaba a millones de personas con hambre y la hiperinflación borraba los ahorros de la noche a la mañana.
Su padre, entonces muy enfermo, se levantaba a las tres de la mañana para hacer fila y comprar comida antes de que se agotaran las existencias. León trabajaba siete días a la semana, pero no podía darse el lujo de pagar la medicación de su padre.
Su trabajo como redactora en El Chigüire Bipolar, un popular sitio web de sátira política, le exigía hacer chistes a diario. Pero de camino a la oficina esquivaba gases lacrimógenos.
Entonces, el gobierno, controlado por un presidente cada vez más autoritario, Nicolás Maduro, aprobó una ley que ilegalizaba muchos tipos de expresión. Se preguntaba si sus chistes la llevarían a la cárcel.




