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Organizaron una campaña desde la clandestinidad, y ahora esperan por el destino de Venezuela
Los responsables de la campaña de la oposición venezolana llevan cinco meses refugiados en una residencia diplomática argentina en Caracas, observando la agitación del país desde el asilo.
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Cada mañana se despiertan y contemplan los cerros de Caracas. Los días en que las protestas llenan las calles pueden oír los cánticos. Pero saben que, si dan un paso fuera de su recinto, podrían ser detenidos y encarcelados.
Desde hace cinco meses, cinco altos miembros del partido de la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, viven en la residencia diplomática argentina donde solicitaron asilo después de que el fiscal general del país emitiera órdenes de detención contra ellos.
Y desde esta casa, situada entre las residencias diplomáticas de Rusia y Corea del Norte, los principales asesores de Machado han dirigido una de las campañas presidenciales más importantes de la historia del país.
De alguna manera, a pesar de las restricciones a su libertad, los cinco asesores no solo se las arreglaron para ayudar a organizar una campaña de participación electoral que hizo que millones de personas asistieran a las urnas el día de las elecciones, sino que también movilizaron a miles de observadores para recoger las actas que demostraran que su candidato había ganado.
Sus esfuerzos contribuyeron a que Estados Unidos reconociera como ganador al candidato de la oposición, Edmundo González, mientras que muchos otros países se han negado a reconocer la declaración de victoria del presidente Nicolás Maduro.




