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Los aranceles de Trump revertirían décadas de integración entre EE. UU. y México

Ambos países están unidos por negocios, comercio, turismo, lazos familiares, remesas y cultura. Es una cercanía que ha creado tanto beneficios como molestias.

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Cuando Dennis Nixon empezó a trabajar en un banco regional de Laredo, Texas, en 1975, solo había un hilillo de comercio a través de la frontera con México. Ahora, casi mil millones de dólares de comercio y más de 15.000 camiones cruzan la línea cada día a solo 400 metros de su oficina, uniendo las economías de Estados Unidos y México.

Laredo es el puerto más activo de Estados Unidos, y un conducto para piezas de automóviles, gasolina, aguacates y computadoras. “Ya no se puede separar”, dijo Nixon de las economías estadounidense y mexicana. Treinta años de integración económica en el marco de un acuerdo de libre comercio han creado “interdependencias y relaciones que no siempre se comprenden ni se miden, hasta que algo sale mal”, dijo.

Ahora ese algo se avecina: aranceles del 25 por ciento sobre los productos mexicanos, que el presidente Trump tiene previsto imponer el sábado, mientras intenta presionar al gobierno mexicano para que haga más por frenar la inmigración ilegal. También se espera que Trump castigue a Canadá con gravámenes del 25 por ciento e imponga un impuesto del 10 por ciento a las importaciones chinas.

Trump, partidario desde hace tiempo de los aranceles y crítico con los acuerdos de libre comercio, no parece tener miedo de trastornar las relaciones económicas más estrechas de Estados Unidos. Está enfocado en reforzar la frontera contra la inmigración ilegal y el flujo de fentanilo, dos áreas de las que habló a menudo durante su campaña presidencial de 2024.

Pero el presidente tiene otras rencillas con México, incluida la competencia económica que supone para los trabajadores estadounidenses. El presidente y sus partidarios creen que las importaciones de automóviles y acero procedentes de México debilitan a los fabricantes estadounidenses. Y afirman que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el acuerdo comercial que Trump firmó en 2020 para sustituir al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, debe actualizarse, o quizá, en opinión de algunos, desecharse.