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La parte de Nápoles que no se ve en redes sociales
Mientras los turistas seguían el olor de la pizza frita, posaban junto a murales blancos y azules de Diego Armando Maradona en calles bordeadas de colgantes y se maravillaban con la belleza decadente de Nápoles, un joven de 18 años y dos hermanas …
Mientras los turistas seguían el olor de la pizza frita, posaban junto a murales blancos y azules de Diego Armando Maradona en calles bordeadas de colgantes y se maravillaban con la belleza decadente de Nápoles, un joven de 18 años y dos hermanas gemelas de 26 murieron cuando estalló la fábrica improvisada de fuegos artificiales donde trabajaban.
Sus cuerpos quemados y mutilados se encontraron entre los explosivos y las latas de detergente que también embotellaban para ganarse la vida en una casa ubicada entre olivos y naranjos cerca de la antigua ciudadela romana de Herculano, a las afueras de Nápoles.
La muerte en noviembre de los tres jóvenes napolitanos, que aceptaron esos arriesgados trabajos por unos 25 euros (o 26 dólares) al día porque no encontraban otros mejores, mostró cómo a pesar del reciente auge publicitario y turístico, Nápoles sigue siendo una ciudad despiadada para muchos de sus propios jóvenes.
“Nápoles es como una tumba”, dijo Adamo Dumbia, de 38 años, después de echar tierra sobre el ataúd de Samuel Tafciu, el prometido de su hijastra, quien murió en la explosión. “Es bonito por fuera, pero no quieres ver lo que hay adentro”.

La fábrica improvisada de fuegos artificiales cerca de Nápoles que explotó en noviembre, matando a las hermanas de 26 años y a Samuel Tafciu, de 18.




