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Israel lidera la estrategia en Medio Oriente mientras EE. UU. desempeña un papel menor
Esfuerzos estadounidenses, como las negociaciones para lograr un alto el fuego con Hamás en Gaza, no han logrado ningún avance, y el país no tiene un plan para evitar una guerra a gran escala en la región.
Mientras se asienta el polvo de los últimos ataques militares de Israel contra Irán, analistas y exdiplomáticos aseguran que una cosa está clara: Israel, para bien o para mal, está dictando el curso de los acontecimientos en Medio Oriente. Estados Unidos ha quedado relegado a un papel de apoyo, mientras su aliado libra una guerra en múltiples frentes.
Es un cambio fundamental. Ya sea en los campos de batalla de Irak o en el retiro presidencial de Camp David, Estados Unidos se ha considerado desde hace mucho tiempo el actor fundamental en Medio Oriente, actuando con audacia, aunque no siempre con éxito, para alterar el curso de la mortífera historia de la región.
Ahora, mientras Israel desata ataques contra sus enemigos —incluidos Hizbulá en Líbano, Hamás en Gaza y su respaldo, Irán—, el presidente Biden ve su influencia seriamente limitada. En lugar de las grandes gestiones pacificadoras o las guerras de sus predecesores, se dedica sobre todo a hacer operaciones diplomáticas de limpieza.
Algunos esfuerzos de Estados Unidos han mostrado señales de influencia: Israel hizo caso de las advertencias estadounidenses de no atacar instalaciones sensibles de enriquecimiento nuclear o de producción de petróleo en Irán en represalia por el bombardeo iraní de Israel con misiles balísticos a principios de este mes.
Pero los esfuerzos más ambiciosos, como las negociaciones dirigidas por Estados Unidos para lograr un alto el fuego con Hamás en Gaza, no han logrado ningún avance. Y Estados Unidos aún no ha propuesto, y mucho menos llevado a cabo, un plan extenso que saque a Medio Oriente de una desastrosa guerra en toda la región.




