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En la frontera mexicana, antes abarrotada, quedan pocos migrantes

En vísperas de la fecha límite del presidente Donald Trump para imponer aranceles a México, hay algo difícil de obviar en el lado mexicano de la frontera: los migrantes se han ido. En las que antes eran algunas de las zonas más concurridas de la …

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En vísperas de la fecha límite del presidente Donald Trump para imponer aranceles a México, hay algo difícil de obviar en el lado mexicano de la frontera: los migrantes se han ido.

En las que antes eran algunas de las zonas más concurridas de la frontera —Ciudad Juárez, Tijuana, Matamoros—, los albergues que solían estar desbordados ahora alojan a unas pocas familias. Los parques, los hoteles y los edificios desocupados en donde antes bullía gente de todo el mundo están vacíos.

Y en la frontera, donde en algún momento los migrantes dormían en campamentos a pocos metros del muro de 9 metros, solo quedan ropa y zapatos cubiertos de polvo, tubos de pasta de dientes enrollados y botellas de agua.

“Todo eso se acabó”, dijo el reverendo William Morton, misionero de una catedral de Ciudad Juárez que sirve comidas gratuitas a los migrantes. “Nadie puede cruzar”.

La semana pasada, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, anunció que el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras había detenido solo a 200 personas en la frontera sur el sábado anterior, la cifra más baja en un solo día en más de 15 años.