Connect with us

General

El tsunami más mortífero permitió estar preparados para la próxima gran ola

Los expertos dijeron que estaban “ciegos” ante el tsunami del océano Índico de 2004. Veinte años después, trabajar para conseguir un mundo sin muertes por tsunami es todo un reto.

Published

on

El tsunami del océano Índico de 2004, uno de los acontecimientos más mortíferos de la historia, fue un enigma para muchos supervivientes. Algunos expertos se sorprendieron al saber que un número significativo de personas que se encontraban en la trayectoria de aquellas olas letales nunca habían oído hablar de un fenómeno tan destructivo hasta que se cruzó en su camino.

“Tsunami es una palabra japonesa”, dijo Syamsidik, un ingeniero que ahora dirige el Centro de Investigación sobre Tsunamis y Mitigación de Desastres de la Universidad Syiah Kuala de Banda Aceh, Indonesia, y que, como muchos indonesios, solo utiliza un nombre. En su momento, supuso que eso significaba que solo Japón debía preocuparse por la catástrofe natural. “Eso confundió a mucha gente. Incluyéndome a mí”.

Aquello cambió el día después de Navidad de 2004, cuando un terremoto de magnitud 9,1 al oeste de la isla indonesia de Sumatra desencadenó una ola gigantesca de hasta 16 pisos de altura, y en algunos lugares tan rápida como de 482 kilómetros por hora, mientras corría hacia las costas del sur y el sudeste asiático y África oriental.

Los sensores sísmicos dieron una idea el potencial de destrucción y muerte. Pero los expertos en tsunamis que observaban esos datos no sabían a quién informar. Su sistema no mostraba amenazas para las comunidades costeras de ninguno de los dos lados del océano Pacífico, que en aquel momento era la única región vigilada en busca de amenazas de tsunami. En el océano Índico había pocos monitores, si es que había alguno, ni un modelo de lo que podía ocurrir.

“Fue inquietante”, dijo Laura Kong, directora del Centro Internacional de Información sobre Tsunamis, dependiente del Servicio Nacional de Meteorología en Hawái. “Estábamos ciegos”.