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El gobierno de Biden le advirtió a Putin sobre una estrategia rusa que podía provocar un desastre aéreo
La Casa Blanca se apresuró a hacerle llegar un mensaje al presidente de Rusia, Vladimir Putin, el año pasado, después de que las agencias de inteligencia estadounidenses dijeran que una unidad militar rusa se estaba preparando para enviar paquetes explosivos en aviones de carga.
Después de que unos cargamentos, de apariencia corriente, empezaran a incendiarse en aeropuertos y almacenes de Alemania, el Reino Unido y Polonia durante el verano, en Washington y Europa no había muchas dudas de que Rusia estaba detrás del sabotaje.
Pero, en agosto, los funcionarios de la Casa Blanca comenzaron a alarmarse cada vez más por la información de inteligencia obtenida en secreto que sugería que Moscú tenía en mente un plan mucho más amplio: llevar la guerra de Ucrania a las costas estadounidenses.
La pregunta era cómo enviarle una advertencia al único hombre que podía detenerlo: el presidente ruso Vladimir Putin.
En una serie de reuniones informativas en la Sala de Crisis, los principales asesores del presidente Joe Biden revisaron los detalles de las conversaciones entre altos funcionarios del servicio de inteligencia militar ruso(GRU, por su sigla en ruso), que describían envíos de productos de consumo que estallaban en llamas —en un caso, un pequeño masajeador electrónico— como un ensayo.
Cuando los rusos comprendieron cómo los paquetes sorteaban los sistemas de control de carga aérea y cuánto tardaban en enviarse, el siguiente paso parecía ser enviarlos en aviones con destino a Estados Unidos y Canadá, donde provocarían incendios una vez descargados.




