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El Brasil donde fluyen el ‘schnapps’ y la grapa

Había planeado minuciosamente mi viaje por carretera explorando la herencia italiana y alemana de Rio Grande do Sul, el estado más meridional de Brasil, para aprovechar al máximo la cocina de los inmigrantes, los viñedos desconocidos y los pueblos …

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Había planeado minuciosamente mi viaje por carretera explorando la herencia italiana y alemana de Rio Grande do Sul, el estado más meridional de Brasil, para aprovechar al máximo la cocina de los inmigrantes, los viñedos desconocidos y los pueblos con encantadores edificios de entramado de madera. Visitaría Antônio Prado, la autoproclamada “ciudad más italiana de Brasil”, conduciría por carreteras rurales bordeadas de hortensias y exploraría Gramado, una ciudad cuyo centro en esta época del año parece una versión Epcot de una ciudad de esquí alpina, engalanada con estatuas de Papá Noel y enormes bastones de caramelo.

Pero aunque el desfile navideño de Gramado tenía su encanto y los casi 50 edificios emblemáticos de Antônio Prado eran fascinantes, los encuentros inesperados se robaron repetidamente la atención durante mi aventura de cinco días.

Durante el mes de diciembre, la ciudad de Gramado, escribe el autor, parece una versión Epcot de una ciudad de esquí alpina, engalanada con estatuas de Papá Noel y enormes bastones de caramelo. Credit…Sipa USA/Alamy

Por ejemplo, el concierto improvisado que empezó cuando paré el coche un día cerca de un río serpenteante. Una mujer limpiaba una mesa larga, unos cuantos rezagados bebían cerveza junto a un bar improvisado y un puñado de niños chapoteaban en el agua. Un amable hombre me dijo que acababa de perderme una fiesta para celebrar la inauguración de un puente que sustituiría al dañado por las trágicas inundaciones de mayo.

Cuando le expliqué en portugués que quería conocer “las tradiciones de los inmigrantes de la región”, un hombre tomó un acordeón y reunió a los miembros de su grupo musical —Grupo Náni, lema: “mantener vivas las culturas italianas”— para entonar “La bella polenta”, una oda de los inmigrantes a un plato de harina de maíz originario de la provincia italiana de Véneto. El alcalde de la ciudad, uno de los bebedores que más amenizaba, se unió también, y todos cantaban en talian, una lengua que evolucionó a partir del veneciano y otros dialectos italianos que sus antepasados trajeron a esta región de Brasil hace más de 100 años.

Los músicos de la banda Nostro Filó tocando en Antônio Prado. Los festivales culturales y musicales son constantes en la región.Credit…Gabriela Portilho para The New York Times