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El asesinato de un general ruso envía un mensaje a Moscú, pero no cambia el rumbo de la guerra en Ucrania
Las fuerzas ucranianas no dejan de perder terreno en el campo de batalla, y el asesinato del general no mejorará su esfuerzo bélico, afirman analistas y funcionarios.
El reciente asesinato de un general ruso en una calle de Moscú, ejecutado esta semana por las fuerzas de Ucrania, fue un triunfo para los servicios de inteligencia de ese país, que evidenció la inversión de una década en el desarrollo de las habilidades, la tecnología y el ingenio necesarios para operar con éxito tras las líneas enemigas en tiempo de guerra.
Pero fue un triunfo limitado.
El asesinato del general Igor Kirillov, de 54 años, sin duda provocará la indignación del Kremlin y sembrará cierto temor entre las élites militares y políticas del país, según los expertos militares. También elimina a un jefe militar de alto rango que, según los oficiales ucranianos, había ordenado el uso de sustancias químicas prohibidas contra soldados ucranianos.
Lo que no hará, según funcionarios y expertos occidentales, es mejorar la posición de Kiev en su guerra contra Rusia. En el campo de batalla, las fuerzas ucranianas siguen perdiendo terreno ante sus adversarios, más numerosos y mejor equipados. El martes, el general Oleksandr Syrsky, comandante de las fuerzas ucranianas, dijo que se estaban produciendo combates activos a lo largo de más de 1120 kilómetros de la línea del frente, lo que incluía a importantes operaciones ofensivas rusas desplegadas en varias regiones.
“Creo que hay un impacto psicológico que les sugiere a los miembros de la élite que podemos encontrarlos dondequiera que estén y que no están a salvo”, dijo Douglas London, quien fue jefe de estación de la CIA en tres oportunidades antes de retirarse en 2019, refiriéndose al asesinato. “No creo que vaya a tener un efecto en su capacidad de lucha bélica”.
En el campo de batalla, la situación no parecía tan desesperada para las tropas ucranianas desde el inicio de la invasión. Las fuerzas rusas han penetrado en las afueras de Pokrovsk, un importante centro ferroviario, y amenazan las grandes ciudades de Kramatorsk y Sloviansk, todas ellas localizadas en la región oriental de Donetsk. La situación es tan grave que las autoridades han ordenado la evacuación de más de 300.000 residentes que aún viven en la región.




