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Disparos y bandidos hacen que en Haití la escuela sea un sueño imposible para los niños
La última vez que Faida Pierre, de 10 años, fue a la escuela, su madre la encontró varada en el tejado del edificio escolar, descalza y llorando, mientras una banda asaltaba los alrededores en el barrio céntrico de Puerto Príncipe. El director y los …
La última vez que Faida Pierre, de 10 años, fue a la escuela, su madre la encontró varada en el tejado del edificio escolar, descalza y llorando, mientras una banda asaltaba los alrededores en el barrio céntrico de Puerto Príncipe.
El director y los docentes habían llamado a los padres para que recogieran a sus hijos cuando el sonido de los disparos se hizo más fuerte y se acercaron hombres armados. Entonces todos corrieron para salvar sus vidas. Pero, Faida se quedó sola.
“Había pánico”, recordó Faida, “y la gente salía corriendo del edificio. La gente decía que los bandidos habían atacado el barrio, así que los niños trataban de llegar a la azotea”.
Eso fue hace un año y, al igual que otros 300.000 niños de todo Haití, Faida, quien cursaba tercer grado, dejó de ir a la escuela.
Al ser despojados de su educación y de sus perspectivas de futuro, legiones de niños haitianos son las víctimas olvidadas de la violencia de las bandas que ha afectado al país: sin hogar, con hambre y, a menudo, siendo objetivos de reclutamiento por parte de los grupos armados de los que huyeron.




