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Culiacán, zona de guerra tras una traición en el Cártel de Sinaloa
Cuerpos tirados a la orilla del camino. Tiroteos en barrios de lujo. Tractocamiones incendiados en la autopista. Personas sustraídas de sus coches por hombres armados a plena luz del día. Así es como luce la guerra cuando estalla en el interior de …
Cuerpos tirados a la orilla del camino. Tiroteos en barrios de lujo. Tractocamiones incendiados en la autopista. Personas sustraídas de sus coches por hombres armados a plena luz del día.
Así es como luce la guerra cuando estalla en el interior de una de las mafias criminales más poderosas del mundo, el Cártel de Sinaloa, guerra en la que se enfrentan dos facciones rivales en una sangrienta lucha por controlar un narcoimperio multimillonario.
Los últimos años habían sido relativamente calmados en el estado de Sinaloa, en el noroeste de México, donde el dominio de una organización criminal única y cohesionada mantenía las guerras territoriales al mínimo y las tasas oficiales de homicidios se mantenían más bajas que en muchas grandes ciudades de EE. UU.
Entonces, a finales de julio, se produjo una traición impensable: Ismael “el Mayo” Zambada García, padrino del cártel, fue engañado por el hijo de su antiguo aliado, secuestrado, obligado a tomar un vuelo a EE. UU. y detenido por agentes estadounidenses, según funcionarios de ese país.
Zambada describió la traición en una carta difundida por su abogado, en la que el narcotraficante decía que el día que fue detenido, había sido atraído a una reunión supuestamente amistosa y luego “emboscado” y “secuestrado” por uno de los hijos de su compañero cofundador del cártel, Joaquín Guzmán Loera, conocido como el Chapo.

La sangrienta lucha entre dos facciones rivales de una de las mafias criminales más poderosas del mundo, el Cártel de Sinaloa, ha costado a Culiacán, una ciudad de 800.000 habitantes, cientos de millones de dólares en pérdidas, afirman los líderes empresariales.




