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Cómo las drásticas tácticas de Trump están reduciendo los cruces fronterizos

Los cruces ilegales en la frontera entre Estados Unidos y México han alcanzado su nivel más bajo en décadas. Los albergues para migrantes, antes abarrotados, están vacíos. En lugar de dirigirse al norte, las personas varadas en México están empezando …

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Los cruces ilegales en la frontera entre Estados Unidos y México han alcanzado su nivel más bajo en décadas. Los albergues para migrantes, antes abarrotados, están vacíos. En lugar de dirigirse al norte, las personas varadas en México están empezando a regresar a casa en mayor número.

La frontera está casi irreconocible con respecto a hace apenas un par de años, cuando cientos de miles de personas de todo el mundo cruzaban a Estados Unidos cada mes en medio de escenas de caos y conmoción.

El presidente Joe Biden, enfrentado a una oleada de indignación pública durante la campaña electoral de 2024, tomó medidas drásticas contra los solicitantes de asilo y presionó a México para que mantuviera a raya a los migrantes. Al final de su mandato, la frontera se había calmado significativamente y los cruces ilegales habían caído a los niveles más bajos de su presidencia.

Ahora, Trump ha cortado el flujo de migrantes de forma aún más drástica, consolidando un giro radical en la política estadounidense con medidas que muchos críticos, especialmente de izquierda, consideran desde hace tiempo políticamente inaceptables, jurídicamente insostenibles y en última instancia ineficaces porque no abordan las causas profundas de la migración.

“El paradigma de migración entero está cambiando”, dijo Eunice Rendón, coordinadora de Agenda Migrante, una coalición de grupos de defensa mexicanos. Al citar la serie de políticas de Trump y sus amenazas dirigidas a los migrantes, añadió que las familias están muy atemorizadas.

Trump está empleando simultáneamente varias tácticas de línea dura: detener de forma indefinida el asilo a las personas que buscan refugio en Estados Unidos a través de la frontera sur; desplegar soldados para perseguir y, lo que quizá sea igual de crucial, ahuyentar a quienes cruzan la frontera; dar amplia publicidad a los vuelos de deportación en los que se envía a los migrantes a casa con grilletes; y presionar a los gobiernos de América Latina —como el de México— para que hagan más por frenar la migración.