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Cómo es que Javier Milei se convirtió en el ‘presidente favorito’ de Trump
Tal vez el presidente de Argentina no sea tan útil para Estados Unidos en economía o geopolítica, pero puede ayudarle a combatir las guerras culturales.
Al día siguiente de que el presidente Donald Trump se enemistara con líderes mundiales de todo el mundo por su conjunto de aranceles más arrollador hasta la fecha, tenía previsto volar a Florida y posiblemente ver al único líder al que ha llamado su “presidente favorito”.
Ese líder, el presidente argentino Javier Milei, había volado durante la noche para recibir un premio en una gala de la derecha en Mar-a-Lago el jueves. Estaba previsto que Trump también acudiera a última hora del jueves —Milei dijo que Trump también recibiría un premio— y Milei dijo que esperaba que ambos se reunieran.
Era el décimo viaje de Milei a Estados Unidos en 15 meses como presidente, y casi siempre se ha reunido con Trump o con Elon Musk.
Trump ha afirmado que está reorganizando la política exterior estadounidense estrictamente en torno a lo que es bueno para Estados Unidos.
Así pues, lo que puede resultar desconcertante de su decisión de elevar a Argentina a la primera fila de los aliados de Estados Unidos —Milei y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fueron los únicos líderes mundiales en el escenario de la toma de posesión de Trump— es que la nación sudamericana, en crisis de manera crónica, no es especialmente importante como socio económico o geopolítico.
En cambio, a través de Milei, Argentina ha ofrecido a Trump algo más que parece ansiar: adoración.
“Lo amo porque él ama a Trump”, dijo Trump de Milei en un discurso el año pasado. “Cualquiera que me quiera, me gusta”.




