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Alemania a la expectativa de dos elecciones estatales: esto hay que saber

La posibilidad de un desempeño fuerte del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania en dos elecciones estatales es solo uno de los problemas del canciller Olaf Scholz.

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El domingo, los votantes de los estados alemanes orientales de Sajonia y Turingia van a las urnas en unas elecciones que están en la mira de toda Europa, en parte porque se espera que al partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, por su sigla en alemán) le vaya bien en una o ambas elecciones.

Los dos estados, que estuvieron bajo un gobierno comunista hasta 1990, votarán por sus representantes en las cámaras estatales y, en última instancia, por el gobierno de sus estados.

Si bien aquellas personas elegibles para emitir sus votos en las elecciones de ambos estados representan solo alrededor del 7 por ciento del electorado total de Alemania, la votación de todos modos promete ser importante, tanto para el éxito potencial de un partido nacionalista y antinmigración como por el ascenso de un partido de izquierda construido alrededor de una excomunista, conocido como la Alianza Sahra Wagenknecht, por el nombre de su dirigente. Se espera que este último partido, fundado apenas este año, obtenga mejores resultados que la mayoría de los partidos tradicionales y se pronostica que obtendrá el tercer lugar en ambas contiendas de las cámaras estatales.

Se espera que los resultados sean una clara señal del descontento del este con el gobierno federal de Berlín. Algunos o todos los partidos que componen la coalición gobernante de tres partidos del canciller Olaf Scholz podrían ser expulsados de las cámaras estatales en Sajonia y Turingia por no alcanzar el umbral requerido de 5 por ciento en las elecciones del domingo.

Los resultados probables traerán un dilema para los partidos tradicionales: o bien hacer todo lo posible para impedir que AfD forme un gobierno estatal —lo que resentiría aún más a los votantes que dicen que sus voces no son escuchadas— o bien oponerse a su ortodoxia partidista y trabajar con la extrema derecha con la esperanza detenerla bajo control.