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A los 24 años trata de superar la esquizofrenia
Kevin Lopez acababa de salir de su casa e iba a buscar a su novia para comer comida china cuando ocurrió: empezó a alucinar. En realidad, solo fue un parpadeo. Vio caer una hoja, o la sombra de una hoja, y pensó que era la figura de una persona que …
Kevin Lopez acababa de salir de su casa e iba a buscar a su novia para comer comida china cuando ocurrió: empezó a alucinar.
En realidad, solo fue un parpadeo. Vio caer una hoja, o la sombra de una hoja, y pensó que era la figura de una persona que corría. En una noche clara del mes pasado, le pareció por un momento que esa oscuridad que se movía a toda velocidad avanzaba en su dirección y sintió una corriente de miedo.
Subió al coche, cerró la puerta y activó los seguros, que hicieron un sonido tranquilizador.
“No es nada”, dijo. “No sé por qué, pero creo que hay una persona ahí”.
La luz siempre le había ocasionado problemas a Kevin cuando aparecían los síntomas de la esquizofrenia. Pensaba que las luces lo observaban, como un ojo o una cámara, o que al otro lado de la luz había algo amenazador agazapado, listo para atacar.
Pero con el tiempo había logrado controlar estos episodios; pasaban, como si se tratara de un calambre en la pierna o una migraña. Aquella noche se centró en cosas que sabía que eran reales, como el vinilo del asiento del coche y el frío del aire invernal.




