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Trump prometió una prosperidad sin igual. Ahora mide sus palabras
La promesa de crear un auge económico ha entrado en conflicto, al menos por ahora, con la herramienta económica favorita del presidente: los aranceles.
Sigue las actualizaciones en directo sobre el gobierno de Trump y los mercados mundiales.
Como candidato presidencial, Donald Trump prometió un auge económico “sin igual”.
Pero a ocho semanas del inicio de su gobierno, el presidente Donald Trump se niega a descartar una recesión: un sorprendente cambio de tono y de mensaje para un hombre que llevó a la Casa Blanca el descontento económico generalizado con promesas de “hacer que Estados Unidos vuelva a ser asequible”.
Sus comentarios surgen en un momento en que el mercado bursátil se tambalea —el índice S&P 500 cayó un 2,7 por ciento el lunes tras caer un 3,1 por ciento la semana pasada— y los líderes empresariales están asustados por la incertidumbre sobre sus aranceles. Incluso algunos republicanos, que temen represalias si se enfrentan a Trump, han empezado a expresar su preocupación por sus gravámenes.
El momento captura un reto fundamental para Trump, un hombre del espectáculo que hace promesas absolutas y excesivas que inevitablemente chocan con la realidad de gobernar.
La economía que heredó Trump estaba, según muchos estándares, en buena forma, con un índice de desempleo bajo, un crecimiento moderado y una tasa de inflación que, aunque seguía siendo superior a la deseada por la Reserva Federal, había disminuido sustancialmente. Pero la incertidumbre que sus políticas han inyectado en el panorama contrasta con la imagen que Trump pintó durante la campaña electoral.




