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Una red criminal en 4 continentes buscaba intercambiar cocaína por armas sirias, según fiscales

La intrincada conspiración parece justificar el temor de que el arsenal militar de Bashar al Asad, el dictador sirio derrocado, pueda caer en manos peligrosas.

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Cientos de kilos de cocaína iban a llegar a un puerto sirio ocultos en un contenedor que supuestamente estaba lleno de fruta. A cambio, armas del arsenal del dictador sirio derrocado irían a manos de una de las organizaciones criminales con peor fama de Latinoamérica. Y de paso se lavarían millones de dólares.

Esta conspiración se hizo pública la semana pasada en una acusación sin sellar ante el gran jurado del tribunal federal del Distrito Este de Virginia, donde compareció por primera vez uno de sus principales implicados. El documento de los cargos esboza las líneas generales de una presunta trama que arroja luz sobre una compleja red delictiva de cárteles de la droga, grupos rebeldes y regímenes corruptos que se extiende por cuatro continentes.

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Antoine Kassis, ciudadano libanés mencionado en el escrito de acusación y uno de los tres hombres imputados en relación con el plan, compareció ante el tribunal el viernes tras ser extraditado desde Kenia. Los fiscales acusaron a los hombres de participar en una conspiración narcoterrorista y de conspirar para proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera, el Ejército de Liberación Nacional de Colombia.

El caso es notable por los siniestros vínculos internacionales que parece exponer y porque parece justificar la preocupación generalizada en la comunidad internacional de que el arsenal militar de Bashar al Asad, quien fuera dictador de Siria durante muchos años antes de ser derrocado en diciembre, pueda caer en manos criminales.

Según la acusación, que se publicó por primera vez en el boletín Court Watch, Kassis era un traficante de drogas en Líbano con vínculos de alto nivel con miembros del régimen de Al Asad, conocido por convertir Siria en un narcoestado.

La acusación vincula a Kassis con una red mundial de lavado de dinero cuyo centro de operaciones estaba en Líbano y cuyos miembros, según se dijo, colaboraban con el Ejército de Liberación Nacional de Colombia, conocido como ELN, y habían trabajado para el Cártel de Sinaloa en México.

Personas celebrando la destitución del expresidente Bashar al Asad, en Damasco, Siria, en diciembre.Credit…Nicole Tung para The New York Times

Los fiscales dijeron que la primavera pasada Kassis y los presuntos lavadores de dinero —Alirio Rafael Quintero y Wisam Nagib Kherfan— cerraron un acuerdo que se basaba en sus vínculos sirios para conseguir armas de uso militar para el ELN, que se pagarían con cocaína, que el grupo militante cultiva y trafica. Él distribuiría la droga en Medio Oriente y Quintero y Kherfan gestionarían los pagos y lavarían las ganancias, según la acusación.

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Los cargos se derivan de hechos y transacciones que, según los fiscales, ocurrieron en Colombia, Ghana, Marruecos, Líbano, Siria, Kenia, Estados Unidos y otros países, desde abril pasado hasta finales de febrero. Incluso después de que Al Asad fuera derrocado en diciembre, Kassis seguía teniendo “acceso a armas proporcionadas previamente al régimen de Al Asad por gobiernos extranjeros, entre ellos Rusia e Irán”, dijeron los fiscales.

Se acusa a Kassis de viajar de Líbano a Kenia para reunirse con un inspector de armas del ELN, donde firmó un contrato para importar un contenedor marítimo aparentemente lleno de fruta desde Colombia hasta el puerto de Latakia, en Siria. Pero “el contenedor contendría en realidad 500 kilogramos de cocaína”, dijeron los fiscales.

El acta de acusación, presentada en marzo y basada en pruebas presentadas ante un gran jurado, no especifica cuándo se produjo la reunión y no deja claro por el momento cómo se detectó y desbarató exactamente el complot. Sin embargo, un historial de presentaciones judiciales muestra que se emitieron órdenes de detención a principios de febrero.

Los detectives kenianos detuvieron a Kassis en su hotel de Kenia a principios de este año, basándose en una notificación de la Interpol enviada por las autoridades estadounidenses y en una orden de un tribunal federal de Virginia, según dijo la Dirección de Investigaciones Criminales de Kenia en un comunicado la semana pasada. Los medios de comunicación kenianos informaron a principios de marzo que Kassis era buscado en Estados Unidos por delitos relacionados con drogas y había sido detenido por detectives de la unidad de narcóticos de Kenia a finales de febrero en un hotel de Nairobi.

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No se pudo contactar con Kassis para que hiciera comentarios, y hasta el miércoles no se había identificado a su abogado en los documentos judiciales. Sus cómplices acusados se enfrentan a cargos adicionales relacionados con el lavado de dinero. Sus órdenes de detención, emitidas a principios de febrero, están pendientes.

La ciudad portuaria siria de Latakia en marzo.Credit…Omar Haj Kadour/Agence France-Presse — Getty Images

Los fiscales dijeron que Quintero radicaba en Colombia y México y supervisaba millones de dólares en transacciones entre Estados Unidos, México y Colombia para el Cártel de Sinaloa y lavaba ganancias de la droga que se cree que procedían del ELN. Se le acusa de enviar criptomonedas que se cree que procedían del ELN a monederos electrónicos en Estados Unidos en poder de Kherfan, quien radicaba en Colombia. Kherfan convirtió entonces los activos en dinero en efectivo para el negocio de las armas, dijeron los fiscales, incluyendo los pagos a pilotos de Ghana y Marruecos que ayudarían a transportar las armas y la cocaína.

El ELN, formado en la década de 1960, es una organización guerrillera marxista, el grupo rebelde más grande que queda en Latinoamérica y uno de los grupos criminales más poderosos de la región. Este año, ha participado en enfrentamientos violentos en el noreste de Colombia que han desplazado a miles de personas y que han aumentado las tensiones con la vecina Venezuela, a la que algunos funcionarios colombianos acusan de apoyar al grupo.

En el acta de acusación, los fiscales estadounidenses afirman que el ELN está “dedicado al derrocamiento violento” del gobierno de Colombia, cometiendo “secuestros, atentados con bombas y otros ataques violentos dirigidos contra civiles en cumplimiento de su agenda”.

Ephrat Livni es periodista del boletín DealBook del Times, radicada en Washington.

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