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Un juez ordenó que los aviones de deportación regresaran. La Casa Blanca no hizo caso
Una revisión de los datos de vuelo realizada por The New York Times mostró que, en el momento de la orden de un juez federal, dos vuelos estaban en el aire y uno aún no había despegado.
La sentencia del juez federal fue clara: el gobierno de Donald Trump no podía utilizar una poco conocida ley de tiempos de guerra del siglo XVIII para deportar a personas sin audiencia.
Si algún avión ya estaba en el aire, dijo el juez, debería dar marcha atrás.
Eso no ocurrió. En su lugar, el gobierno de Trump envió a El Salvador durante el fin de semana a más de 200 migrantes, entre ellos presuntos miembros de pandillas, en tres aviones.
Una revisión de los datos de vuelo realizada por The New York Times demostró que ninguno de los aviones en cuestión aterrizó en El Salvador antes de la orden del juez, y que uno de ellos ni siquiera había salido de suelo estadounidense sino hasta después de que la orden escrita del juez se publicara en internet.
Durante una audiencia judicial celebrada el lunes, un abogado del Departamento de Justicia argumentó que la Casa Blanca no había desafiado la orden del juez, James Boasberg, del Tribunal Federal de Distrito de Washington.
El abogado, Abhishek Kambli, argumentó que la decisión del juez no estaba completa hasta que se codificara por escrito. Y —algo crucial para la explicación del gobierno— la versión escrita no incluía la instrucción específica de dar la vuelta a los aviones.