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Telegram en el centro del debate de la libertad de expresión tras la detención de su fundador
Tras la detención de Pavel Durov por las autoridades francesas, resurge la controversia por la escasa supervisión que la aplicación ejerce con sus más de 900 millones de usuarios.
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Telegram, fundada en 2013 por el emprendedor ruso Pavel Durov, ha crecido hasta convertirse en una de las mayores herramientas de comunicación en línea del mundo y es fundamental en la vida cotidiana de países como Rusia, Ucrania e India para enviar mensajes, obtener noticias independientes e intercambiar opiniones.
El crecimiento de la empresa, que ahora cuenta con más de 900 millones de usuarios, se ha visto impulsado en parte por su compromiso con la libertad de expresión. La escasa supervisión que Telegram ejerce sobre lo que la gente dice o hace en la plataforma ha ayudado a las personas que viven bajo gobiernos autoritarios a comunicarse y organizarse. Pero también ha hecho de la aplicación un refugio para la desinformación, el extremismo de extrema derecha y otros contenidos nocivos.
Muchos se sorprendieron cuando los medios de comunicación franceses informaron el sábado de que Durov había sido detenido en Francia por cargos relacionados con la difusión de material ilícito en el servicio. Un funcionario judicial francés, que habló bajo condición de anonimato por ser una investigación en curso, confirmó el domingo por la noche que Durov estaba bajo custodia policial. A medida que la noticia se extendía por la red durante el fin de semana, la noticia de su detención se convirtió en un punto álgido del debate sobre la libertad de expresión en internet.
Elon Musk, propietario de X, que ha adoptado un enfoque similar de no intervención en la moderación de contenidos, publicó “#FreePavel” en su cuenta de X. “Es 2030 en Europa y te ejecutan por darle ‘me gusta’a un meme”, agregó.
Leonid Volkov, antiguo asesor de Aleksei A. Navalny, el líder de la oposición rusa que murió en prisión el año pasado, escribió en Telegram que, aunque la plataforma se había convertido en una herramienta útil para los delincuentes, Durov debía ser liberado. “Durov no es ‘cómplice’ de los delitos cometidos por los usuarios de Telegram”, dijo.