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Por qué es tan difícil detener el flujo de fentanilo en EE. UU.
Algunas de las sustancias químicas utilizadas para fabricar fentanilo son muy comunes y se emplean en la producción de plásticos, perfumes, y medicamentos, lo que dificulta la imposición de restricciones amplias.
Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer altos aranceles a México, Canadá y China, culpó a estos tres países de permitir el flujo de fentanilo a Estados Unidos y alimentar lo que los funcionarios han llamado una emergencia nacional.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió rápidamente a las insinuaciones de Trump de que su gobierno estaba coludido con los narcotraficantes, calificándolas de “calumnias”. Y también culpó a Estados Unidos, argumentando que la crisis del fentanilo se derivaba de la inmensa demanda interna de drogas, incluido el fentanilo, y la venta ilegal de armas estadounidenses a los cárteles.
Sheinbaum anunció el lunes que había llegado a un acuerdo con Trump, quien aceptó pausar los aranceles mientras ella prometía enviar 10.000 miembros de la Guardia Nacional a la frontera entre Estados Unidos y México para detener el tráfico de fentanilo.
Sin embargo, frustrar el transporte de este opiáceo sintético mortal a Estados Unidos plantea importantes retos tanto a este país como a México, dados los inmensos recursos de los cárteles, la facilidad con la que se produce y traslada el fentanilo y la insaciable demanda de estupefacientes entre los consumidores estadounidenses, afirman analistas y expertos.
Teniendo en cuenta estos factores, puede ser extremadamente difícil para México demostrar que está cumpliendo con los términos de Trump, en particular dentro de la ventana de 30 días que asignó para retrasar la imposición de aranceles.