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Las aguas embravecidas se dirigían hacia ellos. ¿Por qué nadie se los dijo?
Las lluvias que ocasionaron las inundaciones en Valencia, que mataron a más de 200 personas, empezaron tierra adentro. Las autoridades tardaron horas en avisar a las poblaciones río abajo.
Horas antes de que un río de lodo cayera sobre las ciudades de los alrededores de Valencia, atrapando y matando a cientos de personas, el agua empezó a correr por el pequeño municipio español de Utiel.
Utiel, una tranquila localidad vinícola situada en lo alto del curso del río Magro, en el interior de Valencia, se encuentra a una hora en coche de la extensa y densamente poblada costa oriental de España, que el mes pasado estuvo sumergida en algunas de las peores inundaciones de Europa en décadas.
Las fuertes lluvias comenzaron en Utiel la mañana del 29 de octubre. Hacia la 1 p. m., las estrechas calles empedradas de la ciudad ya estaban llenas de varios centímetros de agua. A las 2 p. m., la marea de lodo casi alcanzaba las ventanas de las casas bajas del pueblo cuando el Magro se desbordó. Los contenedores de basura y los coches flotaban como barcos de juguete. A las 3 p. m., el alcalde dijo que había alertado a los bomberos y a la unidad militar de emergencias.
“Todo el mundo sabía que nos estábamos ahogando”, dijo el alcalde, Ricardo Gabaldón.
Sin embargo, las autoridades regionales no alertaron a las ciudades y pueblos situados unas decenas de kilómetros más adelante en el curso del Magro que el río se estaba desbordando y se dirigía hacia ellos, dijeron los alcaldes. Horas después, también llegó a esos lugares.
“No sé por qué no nos avisaron”, dijo José Javier Sanchis Bretones, alcalde de Algemesí, área que se inundó por la tarde ocasionando la muerte de al menos tres personas.




