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Así es un laboratorio de fentanilo del Cártel de Sinaloa
Acábabamos de ingresar al laboratorio de fentanilo cuando el cocinero vertió un polvo blanco en una olla llena de líquido. Empezó a mezclarlo con una batidora de inmersión y de la olla surgieron vapores que inundaron la diminuta cocina. Vestíamos …
Acábabamos de ingresar al laboratorio de fentanilo cuando el cocinero vertió un polvo blanco en una olla llena de líquido. Empezó a mezclarlo con una batidora de inmersión y de la olla surgieron vapores que inundaron la diminuta cocina.
Vestíamos trajes de protección tipo hazmat y máscaras de gas, pero el cocinero solo llevaba un cubrebocas quirúrgico. Él y su ayudante habían llegado hasta aquí con prisa para atender un pedido de 10 kilogramos de fentanilo. Si bien a nosotras una sola inhalación de los químicos tóxicos podía matarnos, nos explicaron, ellos ya tenían tolerancia a la droga letal.
Sin embargo, el cocinero se dio vuelta.
“Ahora sí me pegó”, dijo, con aspecto aturdido. “Necesito salir a que me dé el aire tantito”.
El joven salió del lugar rápidamente.
En septiembre se desató una guerra al interior del cártel de Sinaloa en México. En los meses subsiguientes, los enfrentamientos entre las facciones rivales han aterrorizado al estado noroeste de Sinaloa, lo que ha dejado a cientos de muertos y causado daños por miles de millones de dólares, según afirman líderes empresariales. El gobierno mexicano ha respondido enviando a un contingente de militares y realizando una serie de detenciones.
Personal de la Armada de México patrullando cerca de un mercado en las afueras de Culiacán el mes pasado.